¡Hola, Pablo! Gracias por leer mi “delirio verborreal” de ideas ja, ja, ja. Me tomé mi tiempo…
Pues sí… La verdad es que ese creo fue un día en el que se me terminó el café y en su lugar, tomé mate. Muy probablemente es fruto del mate ja, ja, ja.
No, no pasa nada. Al contrario, es lo que quiero oír. En mi mente pensé que tenía todo el sentido del mundo ja, ja, ja. ¡Gracias! Mi idea era aprovechar al máximo de alguna forma ese mundo en el juego ya que lo estoy revisando en mis ratos libres, pero… honestamente, yo tampoco logro encajarlo del todo. No lo veo muy fructífero en lo jurídico.
Ja, ja, ja. Sí, repelús es la palabra. Sería una buena temática para discutir, con mucha filosofía y conceptos contemporáneos, desde luego. En ese sentido, pienso que el lenguaje no genera el debate, sino más bien el desconocimiento, odio y rechazo que hay detrás precisamente hacia ese colectivo… A mi forma de verlo, el lenguaje no está sexualizado, nosotros le damos los usos que consideremos. Se trata más bien del desarrollo de un determinado conjunto social que se siente excluido de lo que ellos creen es un paradigma de géneros (hay personas también muy radicales que creen que nos están lavando el cerebro y que no somos libres). La cuestión sería, ¿cómo paliar ese descontento social sin dañar tampoco a nuestro lenguaje…? Es algo delicado.
Ahora que he tenido unos días para leer un poco más dentro de la bibliografía de mi máster, creo que podría empezar a investigar con mucho gusto sobre la Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos donde tampoco se han hecho muchos estudios, sobre todo en el sector jurídico y administrativo, lo que provoca una falta de profesionalidad y de contratación de personas que no están capacitadas para ello… Es otra idea. Además, donde vivo hay mucha gente de Reino Unido, por ejemplo. Podría tocar desde muy cerca ese asunto ahora que llegan las negociaciones de separación con la UE.
Hoy me pondré en contacto ya con la tutora, y a ver qué dice…
Saludos y un abrazote ![]()