Palabras traducidas por hora y día

¡Hola a todos!

Os quería preguntar si sois conscientes de vuestra productividad diaria en cuanto a palabras traducidas. Desde siempre he oído que se estima que la media suelen ser 2500 palabras traducidas al día, pero sinceramente siempre me ha parecido un número escaso. :sweat_smile:

Si estamos traduciendo sobre un tema muuuy complejo, desde luego que puede ser así porque pasas mucho tiempo documentándote, pero ¿y en el resto de casos? Lo digo porque traduciendo contenido de ayuda con un buen glosario o diálogos de un videojuego en el que estás bastante metido en la historia, puedo acabar traduciendo 800 palabras (nuevas) por hora fácilmente sin demasiado problema y sin que sean luego un estropicio. En una jornada de 8 horas he podido traducir 4000-5000 palabras y alguna veces hasta más todavía si estaba muy concentrado, y luego no requieren demasiada autorrevisión. No obstante, si he sido muy rápido y tengo tiempo, me gusta revisar otra vez más todo (o sea, autorrevisarme dos veces), con lo cual realmente la productividad diaria se resiente, pero no me importa porque igualmente salgo ganando y me quedo más tranquilo entregando una traducción lo mejor posible.

En ese sentido, por eso me gustan los proyectos grandes, porque al principio es cierto que vas algo lento, pero cuando entras en materia, vas realmente rápido y compensas de sobra el inicio lento.

¿Cómo lo veis? Traducir no es ni mucho menos una competición, todos tienen su ritmo, pero veo eso de las 2500 palabras traducidas al día taaaan estándar que siempre me da hasta miedo decir que he hecho 5000 palabras en un día que considero que están bien y que los cambios que se hagan son para mejorar, pero no que haya errores. Supongo que la experiencia también hace mucho, eso está claro, así que hablo de gente que lleve 2-3 años traduciendo al menos.

Espero leer vuestras experiencias. :slight_smile:

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¡Qué interesante! La verdad es que es un tema frecuente y por el que suelen preguntarme muchos alumnos. En mi opinión, no hay una respuesta fija, aunque sí que puedes tener unas cifras de referencia.

Estamos de acuerdo. Curiosamente, yo suelo decir a mis clientes que puedo traducir entre 2K y 3K al día de media, pero matizo con bastante cautela que si el texto es ligero y el encargo urgente, puedo asumir volúmenes más elevados. Pero, sinceramente, procuro evitar ritmos demasiado elevados porque tengo comprobado que a partir de cierto número de palabras (4K o 5K por día) mi calidad puede bajar —no en el sentido de que cometa errores graves, pero sí de crear un texto menos fluido y trabajado—.

Por otro lado, también depende del tipo de texto. Cuando es localización de un producto que domino —por ejemplo, un videojuego de fútbol o baloncesto—, mi productividad sube enormemente. En cambio, si tengo que traducir los subtítulos de un documental sobre el ejército estadounidense, me ocurre lo contrario. Mi rentabilidad cae porque tengo que traducir sobre un tema que no conozco, cargado de referencias culturales y, encima, teniendo que cumplir con unas pautas muy exhaustivas con limitaciones de caracteres por línea o de velocidad de lectura (CPS, PPM, etc.).

A este respecto, la verdad es que, aunque depende mucho del producto, en general encuentro mucho más productiva la localización que el subtitulado o, incluso, que el doblaje. :open_mouth:

A mí también, porque son los que al final te ayudan a pagar las facturas, como alguna vez hemos comentado. Personalmente, cuando sé que tengo trabajo asegurado para varias semanas, estoy mucho más tranquilo y me siento con más libertad para ordenar mi tiempo y encontrar un ritmo de trabajo que me resulte cómodo. Eso sí, lo anterior se da solo si los plazos son razonables, porque si se trata de un encargo muy voluminoso con plazos urgentes —aunque sean prolongados en el tiempo—, al final el proyecto puede ser peor que correr una maratón, en el sentido de que vas a ir acumulando cansancio día tras día, lo cual puede hacer que tu calidad y tus condiciones vayan empeorando progresivamente…

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La verdad, depende tanto del proyecto, la cantidad de palabras en total, la complejidad del tema y la urgencia con que lo piden. Yo diría que también mi promedio serían entre 2.000 y 2.500 palabras por día trabajando a tope.
El proyecto más grande que he tenido hasta ahora fue uno de más de 100.000 palabras, con un mes completo de plazo y era sobre medicina. Haciendo los cálculos, mi promedio de palabras diarias en ese proyecto fue de más de unas 3.300 palabras por día. Igualmente, en los últimos días estaba agotadísima y no podía rendir de la misma forma que al principio, así que tuve que derivar algunas palabras a un compañero, no fueron muchas, pero sí las suficientes para solo tener que revisar esos párrafos y corregirlos, porque de traducir estaba hasta arriba. Si hubiese sido un tema menos complejo, tal vez hubiese podido sin derivar, pero claro, era medicina y aún no tenía mucha experiencia en el tema y solo llevaba un año de egresada.
¿Y vosotros? ¿Alguna vez habéis tenido que derivar parte de una traducción, tanto porque el plazo de entrega haya sido muy estrecho o por la complejidad del tema?

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Eso es sin duda una buena clave. ¡No hay nada como traducir diálogos o texto de descripciones sin que haya limitaciones de caracteres! Lo quieras o no, al subtitular (por ejemplo), estás realizando varias tareas a la vez, pues tienes que traducir y pensar constantemente en cómo usar los menos caracteres posibles. De hecho, yo cuando traduzco cosas de videojuegos, a menos que sean menús que sé que tienen muchas restricciones de caracteres, prefiero centrarme en traducirlo todo y luego ya ir ajustando según sea necesario. Creo que así soy más producitivo.

Madre mía, ¡¡qué barbaridad!! Supongo que no tuviste mucho tiempo para descansar durante todo el proyecto, ¿verdad? Entiendo lo que decís de que acabas agotado mentalmente. En ese sentido, la verdad es que prefiero ser revisor (que es de lo que trabajo principalmente en realidad) porque, aunque requiere mucha atención al detalle, creo que es menos estresante para el cerebro y el cuerpo. Yo también trabajé en un proyecto bastante gordo este año y al final acabas con el cuerpo molido, ja, ja, ja. Pero hay que aprovechar las buenas oportunidades, la motivación puede con todo. :slight_smile:

Sí, he tenido que hacerlo alguna vez, aunque normalmente siempre ha sido algo planificado desde antes. Ahí entra el problema de que teóricamente necesitas avisar al cliente sobre si hay ciertos acuerdos de confidencialidad, claro…

La rentabilidad es la rentabilidad, está claro, pero desde luego, no hay nada como repartir el trabajo si ves que no vas a llegar bien y que no vas a entregar un trabajo profesional. Quien mucho abarca, poco aprieta, como decimos por aquí en España. Ay, ¡ojalá siempre tuviéramos plazos generosos!

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Este es un caballo de batalla habitual. En todas mis clases les pregunto a los alumnos nuevos si saben cuántas palabras hacen al día, y la mayoría no solo no lo saben, sino que les importa poco… Yo les digo que ya saltarán al mundo real y se lo preguntarán e incluso se lo autoimpondrán si son autónomos.

Les recomiendo que lo midan traduciendo tres textos distintos de diversa dificultad durante una hora cada uno y que luego saquen la media. Si es la primera vez, que no se asusten… Irán mejorando y la productividad irá cayendo con el tiempo…

Cuando les digo que el estándar es de unas 3000 palabras al día, se quedan alucinados. Cuando les digo que en el informe de la ACT del año 2004 los traductores autónomos declaraban traducir unas 3100 como media, todavía alucinan más. Cuando se lo dices a los becarios o nuevos contratados, quieren saltar por la ventana, etc.

En más de una ocasión incluso ya he visto en CV que leo que hay traductores que te indican su media diaria de productividad, y pienso: “Este sabe…”.

Recuerdo que allá por el año 1998 pregunté a los traductores de mi empresa cuántas palabras hacían al día, y no tenían ni idea. Yo pensaba que la cosa se quedaba corta y empecé a idear un sistema de control de la productividad, que inauguró nuestro SGR (sistema de gestión del rendimiento) con ese primer indicador de proceso: número medio de palabras diarias. La idea mental que me había trazado sobre cada traductor prácticamente salió clavada tras la primera implantación del sistema. Yo les decía que no entendía que no tuvieran curiosidad por saber cuántas palabras hacían al día: que era como si se preguntara a Ronaldo (era la época de Ronaldo Nazario…) cuántos goles había metido en un partido y no lo supiera…

Con la implantación del sistema, la productividad aumentó en casi un 25 % en tres meses como mínimo, y todo fue más por la conciencia que tuvo cada traductor de lo que hacía y era capaz de hacer, y sabía dónde situarse en el entorno de producción. Ese sistema fue creciendo con el tiempo y en la actualidad movemos unos 200 indicadores de proceso que fueron creándose sobre la marcha por necesidad de la Dirección o por petición de gestores, traductores y revisores, pues pronto todos entendimos la importancia de los números dentro de las Letras…

La cantidad diaria depende de muchas variables: tipo de texto, herramienta, conocimientos, terminología y todo lo que queráis añadir. Cierto es que se habla de 2000-2500 de cara a los clientes, aunque luego se vaya más deprisa para tener ese colchón para el tiempo de revisión y las contingencias que puedan surgir. Yo recuerdo que en una traducción de una aplicación de estadística realizada con el extinguido IBM TranslationManager2 llegué a las 8000 palabras: tuve que hacer el recuento varias veces porque no podía creerlo, y todo se debió a un índice de repetición enorme que te permitía ir a la velocidad del trueno, pero eso no es normal.

De ahí que yo recomiende esas 3000 palabras en un texto plano. Ahora bien, con las ayudas actuales e incluso la TA puede llegarse a unas cifras bastantes superiores a esas 3000.

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¡Menuda explicación tan detallada, @JJAD! Muchas gracias por contar tu experiencia no ya como traductor, sino como alguien que gestiona la productividad diaria de sus trabajadores.

Igual esto depende de la persona, pero a mí personalmente me fascina tener todo tipo de datos para poder sacar conclusiones con las que mejorar. Tampoco hay que obsesionarse porque siempre hay variables que no contemplas o no puedes controlar, pero vaya, que los datos permiten proponer mejoras y no ir a la deriva simplemente aunque en general vayas bien. Desde que uso Toggl, puedo saber en qué invierto mayoritariamente mi tiempo, y es impresionante tener un gráfico de todo el año y poder sacar conclusiones sobre para qué clientes trabajas más y, sobre todo, cuál es el más rentable más allá de las tarifas negociadas, porque saber las horas que has dedicado y compararlo con el total facturado te permite saber cuál es tu rentabilidad por hora trabajada para ese cliente, que es un dato muy valioso. Es cierto que requiere cierta disciplina poner siempre el tiempo, pero una vez que te acostumbras es muy rápido y fácil, la verdad.

Muy buena conclusión, sí señor. No podría estar más de acuerdo: nada como un colchón para estar tranquilo. Mejor eso que ser agresivo y acostumbrar a los clientes de que pueden exprimir tu productividad siempre.

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Tú mismo lo acabas de confirmar, Pablo: la importancia de los datos. Los tienes ahí y hay que trabajar con ellos cruzándolos y sacando conclusiones para tomar decisiones informadas.

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Supongo que esa medida de 2500 o 3000 palabras quedó como un estándar derivado de algún promedio general, pero creo que la respuesta varía dependiendo del tipo de trabajo y lo familiarizados que estemos con ese tipo de encargos. Creo que otra variable también es la repetición de términos que tenga el texto, eso puede influir muchísimo en la relación de palabras/día.

@JJAD Si no te molesta explicarme, me interesa saber cómo era ese sistema de gestión de rendimiento que utilizabas. ¿Contabilizabas las palabras traducidas por tema, tema y persona.?

Me ha pasado de compartir porque muchas veces no llegaba o si llegaba y no iba a poder realizar una revisión bueno, en esos casos no dudo en priorizar mi salud mental aunque mi bolsillo sufra al momento de dividir el pago. También me ha pasado de no aceptar encargos porque realmente eran sobre temáticas que no manejo y los tiempos de entrega no eran tan extensos como para documentarme.

Claro, a veces puede pasar. Y es cierto lo que dijo @pmstrad sobre la confidencialidad. Por suerte, las pocas veces que he derivado parte de trabajo ha sido en proyectos sin una cláusula de confidencialidad de por medio, así que mi consciencia está tranquila, ja, ja.

No podría estar más de acuerdo. A veces se pueden hacer excepciones si por suerte no tienes muchas otras que hacer, pero antes de perder la cordura o que el cuerpo lo note, es mejor hacer eso. Estamos trabajando, nada merece perder salud.

Aunque al principio cuesta, esto es algo que por suerte puedo hacer ahora también. No tengo necesidad y es meterme en un lío seguro. Además, prefiero que un verdadero especialista se encargue. Será por traductores… :slight_smile:

Sin duda, es lo ideal. Aunque yo creo que, si hablas con el cliente y le dices que vas a trabajar en equipo y que si puede firmar el NDA, puedes tener la suerte de que sean comprensivos. De algún modo, tú vas a tener la responsabilidad, y saben que tú vas a trabajar con alguien de tu confianza. :slight_smile:

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Me pasa lo mismo, Pablo. Yo suelo traducir entre 4.000 y 5.000 palabras al día, pero es que solo traduzco jurídica y financiera, campos que conozco muy bien, y tampoco traduzco de todo dentro de esos campos. Creo que esta es una de las claves, como ya se ha apuntado. Si cada día picas de un campo distinto, es imposible que seas bueno en ninguno de ellos y, además, la labor de documentación te va a llevar una cantidad ingente de tiempo que reducirá tu productividad y tus ingresos. Por eso, cuando algún recién graduado o futuro traductor me pregunta qué debe hacer para triunfar en este mundo le digo siempre lo mismo: Especialización, especialización y especialización. Un abrazo.

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¡Gracias por tu respuesta, Fernando!

Mientras iba leyendo tu comentario, justo he pensado en la misma conclusión con la que has acabado: al final todo se centra en la especialización.

La especialización es lo que te permitirá ser más productivo por conocer mejor el tema a fondo y lo que también, de cara a los clientes, te permite venderte mejor, pues normalmente se prefiere contratar a un especialista que a un generalista.

La clave está en tener una especialización demandanda, claro está… :slight_smile:

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@Gabo Bueno, es un sistema muy complejo para explicarlo en unas líneas, pero tiene que ver con la evaluación del proyecto en términos generales desde diversos frentes, no solo la calidad, y también la evaluación del traductor. Para evaluar la traducción en sí que ha hecho el traductor usamos plantillas que tienen en cuenta los errores y sus categorías, el tiempo preciso para la revisión, la dificultad, si el traductor es nuevo en ese tema y algunas variables más.

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¡Hola a todos! Pues yo soy una lentorrrrrrrra de a 2000 al día, lo reconozco :stuck_out_tongue_winking_eye:
No, hablando en serio. Por el tipo de documentos que traduzco (pdfs de documentos escaneados y formatos imposibles, para traducción jurada) casi nunca puedo utilizar herramientas de TAO que me permitirían agilizar el ritmo. Otra de mis especialidades en los últimos años es la traducción editorial, que ha de ser bastante creativa, por lo que tampoco por ahí me puedo beneficiar y apretar el ritmo. Por otro lado, la traducción de libros exige muchísima documentación, aunque la terminología y frases del original estén “chupadas”. Así que para mí ya es un gran logro si consigo hacer 3.000 en un día. Y lo digo con orgullo :slight_smile:

Supongo que al final depende de la especialidad de cada uno.

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¡Qué alegría verte por aquí, @Lourdes_Y_Lobo! ¡Bienvenida! :smiley:

Uf, sí, cuando hay documentos escaneados de por medio y encima no tienes el texto original para procesarlo, es bastante infierno… Esa información es bastante importante de cara a que nos salgan luego las cuentas. :wink:

Y oye, ¡3000 palabras al día está más que genial, eh! Ojalá fuera siempre así. Si resulta que luego nos toca un texto en el que somos especialistas para ir más rápido, mejor que mejor. :slight_smile: Igualmente, en mi caso al principio voy bastante lento precisamente por eso de que tengo que documentarme mucho, así que se agradece cuando el proyecto es grande para luego ir mucho más rápido a la par que bien por tener ya gran parte de la terminología hecha. :wink:

Muchas gracias por la información, imaginé que era un proceso cargado de particularidades. Suena muy interesante y creo que el resultado que arroja debe ser bien preciso. Un abrazo.

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@Gabo sí, la verdad es que es bastante preciso y esclarecedor.

Pues la verdad es que nunca me había parado a contar cuántas palabras traduzco al día, pero visto lo visto, igual debería empezar a preocuparme por ello. ^^U

De todas formas, si echo un ojo a alguno de los últimos guiones que he tocado, diría que llego a unas 3000 palabras al día. Suelo traducir 4000 al día, en realidad, pero a la mañana siguiente siempre dedico unas horas (indispensables) a repasar, así que tengo que restar unas pocas.

También me imagino que mi productividad caería en picado si el texto es de un tema que no conozco. Si mañana me pidieran traducir un texto sobre diseño de válvulas hidráulicas, pues igual no llego ni a las 2000 al día. Ja, ja, ja.

Sin duda, no hay nada como distanciarse del texto lo posible (aunque sea un día) para repasar todo. A mí me ayuda mucho, e intento revisar al día siguiente como mínimo en la medida de lo posible. Si no, a veces se te pasan errores porque has visto ese mismo texto en el mismo día. No siempre es posible, pero es una buena práctica, sin duda. :slight_smile:

Ya te digo yo que sería así por experiencia propia. :stuck_out_tongue: Lo “bonito” es que, si llegas a hacer un montón de textos del mismo campo, ves que todo es mucho más fácil con el tiempo. Eso me ha pasado en varios campos más especializados y es una sensación increíble. Otras, en cambio, esperas no volver a ver algunos textos en mucho tiempo. :rofl:

¡Hola a todos! Me estreno en este foro con este tema que nunca pasa de moda.

En mi opinión, los traductores hemos recurrido casi por inercia a la cantidad de palabras traducidas al día como referencia para compararnos y saber si somos “normales” o “lentos” (curiosamente, pocos se preocupan si su cifra es superior a la del resto; parece que cuanto más, mejor, y eso casi nunca es así). Cuando empiezas en el mundillo, los números importan y mucho: quieres saber cuál es la tarifa inicial aceptable, cuántas horas debes dedicar a una traducción, cuántas palabras traducir… Y de repente te topas con la famosa referencia de 8 horas y 3000 palabras.

Yo la tuve como máxima durante años, pero a medida que he conocido a más profesionales, dentro y fuera de España, en plantilla y como autónomos, he ido dejándola de lado por no parecerme realista. Depende de tantas cosas…

¿Es texto corrido o consiste en traducir listas de términos sueltos o conceptos que dependen del contexto (sobre todo software)? ¿Vas a tener que documentarte o es un tema de tu especialidad? ¿Hay que hacer entregas parciales y dejarlas revisadas para la entrega (= más pausas)? ¿Puedes reaprovechar memorias o vas a tirarte más tiempo revisando si la sugerencia de la TM es aplicable en ese caso? ¿Es posedición? ¿Pide el cliente ir creando glosarios o listas terminológicas a medida que se avanza en la traducción? ¿Hay que seguir una guía de estilo que se aleja de lo que conoces y, por tanto, requiere hacer parones de consulta constantemente? ¿Tienes que compaginar ese proyecto con los de otros clientes? ¿Tienes que contestar y escribir correos a lo largo del día? Todas estas variables hacen que, en mi opinión, sea más realista decir que a “traducir traducir” le dedicas al final unas seis horas (poniendo que la jornada sea de ocho), con lo que también hay que recalibrar eso de las 3000…

Lo que hagas en esas seis horas debe tener la calidad suficiente como para que no cree el efecto boomerang y, por haber ido rápido para “llegar a tu objetivo de palabras”, te vuelva en forma de devolución de encargo donde hay que rehacer el texto o dedicar mucho tiempo a implementar los cambios de un teórico revisor.

Como en todo, la cantidad es muy relativa y es muy peligroso tomarla como referencia porque, a largo plazo, tu cerebro acaba no dando para más. Fuera de España (al menos en Irlanda, donde vivo ahora), no conozco a nadie de la industria que tenga como referencia hacer 3000 palabras al día como sinónimo de “normalidad”, lo que me deja con la duda de si esta referencia es más “cultural” que real…

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