¡Hola, Guillermo!
No te preocupes, te entiendo perfectamente. ¡Aunque agradezco que lo intentaras por recomendación mía! 
Quizás se me ocurre que vayas probando poco a poco para tareas no urgentes, como escribir correos y cosas así. Me pongo a pensar en si hubiera tenido tiempo para adaptarme estos días de locos que he llevado y seguro que habría tirado el teclado por la ventana, ja, ja, ja. Supongo que si vas viendo que en una semana vas cada vez mejor, tendrás más confianza para usarlo. Eso, o dedicar un tiempo durante el fin de semana a escribir cosas por placer (eso ya depende de cada uno) e intentarlo con ese teclado para no tener la sensación de prisa y de que estás perdiendo el tiempo.
Pero vaya, que si al final no te acostumbras, ¡no pasa nada! Sentirse cómodo tecleando es lo más importante de todo. Y también depende del momento: recuerdo que hace muchísimos años, una compañera mía tenía un teclado muy parecido a este y me costaba horrores imaginarme tecleando allí. Con el Sculpt me puse en plan «cabezón» hasta que lo conseguí. Como te digo, quizás hay que buscar el momento perfecto. 
¡Ya me contarás si te vuelves a animar! 
Un saludo,
Pablo