¡Hola, @guimencen!
Perdona si no me he explicado bien aquí. Me refiero a que a veces, cuando corregimos un texto, tenemos la mala pata de introducir una errata sin darnos cuenta. ![]()
Por ejemplo, cambiamos “Esta televisión está muy vieja” por “Este televisor está muy vieja” (por preferencias de terminología del cliente, por dar una razón). Y claro, se nos ha olvidado cambiar “vieja” por “viejo” y ahora tenemos un problema de concordancia.
También podría haber sido que pusiéramos “tlevisión”, por ejemplo (nos hemos comido la primera ‘e’). Por tanto, en estos casos creo que habría que no penalizar a la persona que tradujo el texto cuando nosotros mismos también nos hemos equivocado, aunque objetivamente el texto original tuviera un error. Esto es muy subjetivo y quizás peco de ser “bueno”, pero vaya, al menos lo veo yo así.
Espero que así esté más claro. ![]()
Un saludo,
Pablo